Trenzas y simbas, estilos y tendencias que proliferan en Bolivia

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Trenzar el cabello es cuestión de arte, destreza, estilo o tradición cultural. En Bolivia los jóvenes recurren cada vez más a las rastas, las simbas y las trenzas comunes, en busca de dar un toque distinto a su apariencia, o porque siguen un estilo de vida específico.

Pero innegablemente, en el país y en el resto del mundo estas técnicas de peinado son “marca registrada” de los afrodescendientes que lucen sus trenzas tal cual lo hicieron sus antepasados desde hace siglos, debido a que es la mejor forma de llevar su frondosa y ensortijada cabellera.

Nicole R., una joven de 20 años, cuenta que en una oportunidad se hizo trenzar todo el cabello al estilo afro sólo por comodidad. “Cuando te trenzas, ya no tienes que peinarte tanto ni tan seguido y se ve bien en cualquier persona”, comenta.

El trenzado, tan sencillo como práctico, es un estilo tan antiguo como la civilización. Consiste en separar porciones de cabello y dividirlas en tres mechones que se entrelazan simétricamente entre sí hasta enlazarse en la punta.

Las rastas, en cambio, se consideran un peinado característico de la cultura rastafari, que se originó en torno a Haile Selassie, un profeta que, según los creyentes, liberará a los africanos y los llevará a la tierra prometida.

Una cabellera rasta se logra creando mechones compactos y enredados, casi fusionados, mediante la aplicación de cera, parafina, o productos industriales específicos.

No obstante su origen religioso-cultural, este estilo no es excluyente. Andrés A., de 21, cuenta que se hizo rastas hace un año porque buscaba algo diferente. “Me aburre lo convencional, así que pensé cambiar mi apariencia un tiempo”, afirma.

Si bien las simbas no tienen una referencia histórica conocida, se trata de una práctica decorativa que se realiza sobre todo en países latinoamericanos y que surgió como una evolución de las tendencias de peinado.

Consiste en combinar el trenzado común con una hilacha de lana o hilo, generalmente de colores vivos, que le da un toque especial a la cabellera.

Félix Rodrigo, un peluquero de la calle Illampu, empezó su negocio en este campo hace ocho años, por la frecuente demanda de turistas europeos e israelíes.

Desde entonces se especializa en simbas hechas con coloridos hilos encerados que se combinan con coloridas piedras, cerámicas o semillas para envolver el mechón de cabello.

Cada una le toma media hora y cobra hasta 40 bolivianos cuando es una simba de 50 centímetros o más, en la que utiliza una veintena de piedras.

Marcia Yabal, una feriante de Alasita, comenta que durante los fines de semana realiza un promedio de 15 simbas, preferentemente a mujeres, “aunque cada vez más varones se animan”.

“Por lo general, las simbas duran hasta seis meses, pero hay quienes prefieren quitárselas antes porque provocan caspa y escozor en el cuero cabelludo, o bien porque se cansaron de tenerla”, comenta.

Tendencias y experiencias

Según el estilista Marcelo Ruiz, “las trenzas tienen un encanto particular y esencialmente artístico”. En su peluquería peinan diferentes estilos y variedades de trenzas y simbas, según la preferencia de los clientes.

Aunque las mujeres son las más asiduas, “también hay jóvenes con alma rapera que imitan a las grandes estrellas o a jugadores de la NBA”, cuenta Ruiz.

De acuerdo a la dificultad del estilo elegido, el trenzado de una cabellera larga puede llegar a costar hasta 150 bolivianos.

La demanda de rastas es menor. La artesana Carmen Rojas indica que realiza un promedio de dos al mes, porque “son dolorosas y duran años o hasta toda la vida”. Cada rasta puede costar hasta 30 bolivianos, pero el precio varía de acuerdo al material y las aplicaciones.

Pero más allá de la moda y coquetería, trenzarse el cabello puede ser también una acción preventiva contra la calvicie y el deterioro del cuero cabelludo.

Ruiz recomienda a sus clientes conservar las trenzas por dos semanas, como máximo. De otra manera, “el cuero cabelludo se sensibiliza y el cabello se cae constantemente”, advierte. Para cuidar y mantener óptimamente un trenzado o las simbas, es importante una adecuada higiene con lavados permanentes y también el uso de vitaminas para fortalecer el cabello. “No aconsejamos hacer rastas, porque el cabello sufre demasiado, se envejece, se maltrata. Las personas terminan cortando mechones y a la larga sufren alopecia”, afirma el especialista.

Trenzas, simbas o rastas, sea cual sea la elección, y el motivo, a la hora de las tendencias y estilos personales, lo único que cuenta es el gusto, placer y comodidad de cada quien.

Pagina Siete

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