Todos Santos, la masacre de la impunidad

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Todos Santos, la masacre de la impunidad

Todos Santos, la masacre de la impunidad

La Paz, 01 de nov. (Cambio).- El golpe de Estado del 1 de noviembre de 1979, más conocido como la masacre de Todos Santos, sigue en la impunidad. A 31 años del suceso no se abrió un proceso contra los responsables.

El entonces coronel del Ejército  Alberto Natusch Busch, el presidente por 16 días, “murió en su casa” en noviembre de 1994 y Guillermo Bedregal, alto dirigente del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), siguió “en la actividad política como si no hubiera pasado nada”, afirmó el miembro del Capítulo Boliviano de Derechos Humanos y Democracia, Víctor Vacaflores.

La madrugada del 1 de noviembre –hace 31 años–, la ciudad de La Paz amaneció tomada por los militares. Era la víspera de la tradicional fiesta de Todos Santos. El entonces coronel Alberto Natusch Busch, apoyado por otro grupo de militares y dirigentes políticos del MNR como Guillermo Bedregal, José  Fellman Velarde,  Edil Sandóval Morón y otros, protagonizó un violento y sangriento golpe de Estado. Derrocó a Wálter Guevara Arze, quien en agosto fue electo presidente por el Congreso de entonces.

El golpe civil-militar, pese a que sólo duró 16 días, fue uno de los más violentos por la violación de los derechos humanos y la cancelación de los  derechos ciudadanos, recuerda el presidente de la Asociación de Familiares de Detenidos, Desaparecidos y Mártires por la Liberación Nacional de Bolivia (Asofamd), Luis Alberto Aparicio.

Aparicio comparó ese alzamiento militar a los protagonizados por  Hugo  Banzer, en agosto de 1971, y al de Luis García Meza Tejada, en julio de 1980.

“ABSOLUTA IMPUNIDAD”

Para Waldo Albarracín, ex presidente de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (APDHB) y ex Defensor del Pueblo, el golpe de 1979 –conocido como la masacre de Todos Santos por los más de un centenar de civiles fallecidos, casi medio millar de heridos y decenas de desaparecidos– permanece en la más “absoluta impunidad”.

“Más que odio y rencor por este episodio de lesa humanidad en la historia de Bolivia, lo que se debe pedir es que nunca más vuelva a pasar”, dijo Albarracín, quien recuerda que en esa época era estudiante universitario y en esa condición fue parte de la resistencia.

CIVILES LO OCULTARON

Vacaflores considera que esos hechos violentos no pudieron ser esclarecidos por varias razones, entre ellas por los sucesivos golpes de Estado, la implementación del neoliberalismo en 1985 y sobre todo porque los civiles que participaron en esos golpes desplazaron “sistemática e históricamente”  la investigación de esos sucesos.

“Cuando se revisan periódicos y documentos de la época (1979), sorprende, en un primer momento, encontrar plasmadas en las fotografías las similitudes de la resistencia” con la de octubre negro de 2003, indica, por ejemplo, la página web archivos.bolivia.indymedia.org/es/2005/11/23304.shtm.

Según Indymedia, uno de los parecidos de esas movilizaciones fueron las barricadas en las calles y avenidas paceñas.

“En las fotografías, las de la lucha contra Natusch Busch en noviembre de 1979, se ve la cadena de gente sacando adoquines de las plazas San Francisco y Pérez Velasco, y calles aledañas”, al igual que lo sucedido en octubre de 2003, menciona esa fuente.

Agrega que en todas las fotos, las de 1979 y 2003 mezcladas entre sí, “se ven los cientos de rostros por las esquinas, frente a los tanques, frente a los militares, los cuerpos caídos y sangre regada en las calles”.

En uno de esos días del golpe de Todos Santos, “los jóvenes se enfrentaban a los tanques con el pecho descubierto”, relató un periodista extranjero, según recuerda Indymedia. En octubre de 2003 también se vieron esas imágenes, además de multitudinarias marchas de El Alto a La Paz.

Por el aire las avionetas y por tierra efectivos de los regimientos Tarapacá e Ingavi causaron decenas de bajas de civiles en las calles de El Alto y La Paz, según agrega el portal de Indymedia.

100 MUERTOS

El libro Democracia y Dictadura, hechos que debemos recordar, de la Defensoría del Pueblo, divulgado en el portal  www.defensor.gov.bo-filesmaterial-11-democraciadictatura, recuerda que en el sangriento golpe de Estado tropas del regimiento Tarapacá, “al mando del coronel Arturo Doria Medina, dispararon a civiles desarmados, con un saldo de 100 muertos y 500 heridos”.

DDHH: Crear una comisión de la verdad

El director del Capítulo Boliviano de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo, Víctor Vacaflores, dijo que el esclarecimiento de los crímenes de lesa humanidad cometidos en el golpe de Estado de 1979 es una “tarea pendiente”.  En ese marco, subrayó que esa entidad y otras  no cesan en su pedido de crear la Comisión de la Verdad. “Es una deuda histórica, que no sé si tendremos la capacidad de recomponer y rearticular un juicio en esa dirección”, dijo Vacaflores, quien planteó como un “desafío” de la sociedad, las organizaciones sociales y el mismo Estado, buscar el esclarecimiento de los crímenes de lesa humanidad.

En esa dirección, informó que las organizaciones de derechos humanos insisten en la necesidad de encaminar esos procesos. “Nosotros hemos estado planteando al Gobierno que la mejor vía es la organización de la Comisión de la Verdad, constituida por personalidades sociales, académicas, de la Iglesia y otros para que investiguen ésos y otros casos pendientes”, dijo.

ANTES Y DESPUÉS DEL GOLPE DE TODOS SANTOS

Los rumores: en agosto de 1979 ocupó la silla presidencial Wálter Guevara Arze, elegido por el voto congresal. Fue entonces cuando comenzaron de nuevo los rumores sobre un golpe de Estado.

Se consuma el golpe: la madrugada del  1 de noviembre de 1979, la plaza Murillo y calles adyacentes fueron  ocupadas por tanques y tropas militares allegadas  al coronel Alberto Natusch Busch.

Golpe civil-militar: altos dirigentes del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), como Guillermo Bedregal, José Fellman Velarde y Edil Sandóval, apoyaron el golpe. Bedregal fue designado ‘canciller del golpismo’.

Resistencia: inmediatamente consumado el golpe,  la entonces plaza San Francisco se llenó de jóvenes, hombres y mujeres, que armaron barricadas. Como en octubre de 2003, los adoquines y las piedras de San Francisco sirvieron para resistir a los regimientos Tarapacá e Ingavi.

Huelga general: la COB  y la recién creada CSUTCB convocaron la huelga general y al bloqueo de caminos. Los mineros entraron en huelga indefinida con el lema: “Hasta que se vaya Natusch Busch”.

Renuncia:  tras dos semanas de enfrentamientos y en medio de un estado de sitio y la huelga general, Natusch Busch renunció a su cargo.

Fuente: http://bolivia.indymedia.org/node/24226

Crímenes de lesa humanidad

Durante dos semanas de resistencia popular al golpe cayeron decenas de personas y centenares fueron heridas. Waldo Albarracín, ex presidente de la APDHB y ex Defensor del Pueblo, recordó que en la represión militar en noviembre de 1979  se registraron torturas a los detenidos.

“Uno de esos hechos que tendrían que esclarecerse fueron las torturas y vejaciones a Neptal Viris, quien junto a otros detenidos fue torturado  en las verjas del Cementerio General”. Albarracín precisó que ese hecho es un crimen de lesa humanidad.

El portal ttp://archivos.bolivia.indymedia.org/es/2005/11/23304 cita un documento de DDHH e indica que Neptal Viris, Carlos Mier, Omar Chávez y otros cayeron el 5 de noviembre. Luego de abrir zanjas  para evitar el paso de tanquetas con  vecinos de El Alto, casi de noche, bajaron  a la ciudad de La Paz. Fueron interceptados y detenidos por una patrulla militar en la zona de El Tejar, porque estaba vigente el estado de sitio y la ley marcial. Los llevaron hasta la puerta del Cementerio General y fueron obligados a tomarse con las manos de los barrotes. Los efectivos militares les golpearon y les dispararon en las piernas. Heridos, fueron trasladados a las oficinas de la Dirección de Orden Político (DOP).

Neptal Viris, con ambas piernas destrozadas y después de algunos simulacros de fusilamiento, parte de la tortura psicológica de los militares, fue ejecutado en la madrugada del 6 de noviembre.

Los golpistas robaron dinero, como en 2003

El libro Democracia y Dictadura, hechos que debemos recordar, de la Defensoría del Pueblo, relata que el extinto presidente de facto Alberto Natusch Busch, al igual que el prófugo Gonzalo Sánchez de Lozada, se fue del Gobierno con gran cantidad de dinero del Banco Central de Bolivia.

“El gobierno de Natusch Busch duró apenas 16 días, en los que desapareció del Banco Central de Bolivia la suma de 64 millones de pesos bolivianos, de los que nunca se supo su destino”, señala parte de la página 18 del citado libro. La edición del 26 de octubre de 2003 del semanario Juguete Rabioso publicó una nota titulada: Antes de fugar a Estados Unidos, Goni pidió al Banco Central Bs 300 millones. La publicación, basada en documentos del Ministerio de Hacienda, señala que “el entonces ministro Javier Comboni pidió al Banco Central de Bolivia esa suma, mediante una carta firmada el martes 14 de octubre, con el pretexto de ‘sanear’ cuentas devengadas del Tesoro General de la Nación (TGN).

COB pide aplicar la Ley Marcelo Quiroga

“Cuando el mismo día del golpe el pueblo salió a las calles no tanto para defender al Presidente constitucional (Wálter Guevara), sino al sistema democrático, se produjo lo que en la historia boliviana se conoce como la masacre de Todos Santos”, con el saldo de un centenar de muertos, cerca 200 heridos y desaparecidos,  dijo Waldo Albarracín, ex presidente de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia y ex defensor del Pueblo, en el Seminario Impunidad y sus Efectos en los Procesos Democráticos, de Santiago de Chile, 14 de diciembre de 1996, según el portal ww.derechos.org/koaga/xi/2/albarracin.html#Antecedentes.

Los días posteriores –agregó Albarracín– “se caracterizaron por la imposición del terror, la clausura de medios, las cadenas radiales, todas conectadas a la emisora oficial, censura de prensa y lógicamente muchos detenidos en los recintos carcelarios”. La resistencia y presión social e internacional obligaron a Natusch a entregar el mando al Congreso, que eligió a Lydia Gueiler como la primera presidenta mujer de Bolivia.

A 31 años de esos sucesos, Octavio Urquizu, dirigente de la Central Obrera Boliviana, demandó al Estado que haga justicia con las víctimas de los sucesivos gobiernos de facto y de los regímenes democráticos (Gonzalo Sánchez de Lozada y otros).

La COB fue la que inició los juicios contra todos los gobiernos –como el de Hugo Banzer– que hicieron “gemir” al pueblo, pero casi nunca prosperaron por falta de voluntad política y la retardación de justicia, dijo.

“Los trabajadores repudiamos esos hechos y pedimos al Gobierno no dejar en la impunidad esas masacres y aplicar las leyes como la Marcelo Quiroga Santa Cruz (anticorrupción) para castigar a los culpables y resarcir los daños”, sostuvo.

A su turno, el director del Capítulo Boliviano de los Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo, Víctor Vacaflores, protestó porque Natusch haya fallecido en su casa y “no en la cárcel donde debería ir, al igual que los militares que ordenaron y ejecutaron la matanza de la gente”.

“Podríamos hablar también de políticos, como Guillermo Bedregal, que estando libre terminó siendo parlamentario y sigue escribiendo como si nada hubiera pasado, aunque varias veces dijo que el MNR fue parte de ese golpe de Estado. Entonces, los civiles y militares golpistas permanecen en la impunidad. Muchos son destacadas personas, articulistas y editorialistas”, sostuvo.

El presidente de Asofamd, Luis Alberto Aparicio, dijo que esa entidad,  en coordinación con el Ministerio de Justicia, sigue en la tarea de encausar ésa y otras acciones para esclarecer y sancionar a los responsables de ése y otros golpes de Estado. Informó que el viernes 5 de noviembre, esa entidad rendirá un homenaje a los caídos de Todos Santos.

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