Milena Fernández: “Oruro, discúlpenme, discúlpenme”

Milena Fernández: “Oruro, discúlpenme, discúlpenme”
Milena Fernández Roca siente que está viviendo un mal sueño del que quiere despertar. Hace media hora que ha llegado a Santa Cruz de un viaje de trabajo y ahora la miro con la maleta en la mano y con ganas de pedir a Oruro perdón y disculpas por unas palabras que dijo en un programa de televisión y que ahora las ha calificado como desacierto involuntario.
El perdón y las disculpas ya los ha pedido hace una semana, pero a raíz de la orden de detención en su contra, debido a una denuncia que hizo la Alcaldía orureña por supuesta discriminación, dijo que si es necesario está dispuesta a pedir perdón 70 veces siete porque nunca quiso ofender a nadie. Habló con EL DEBER de este momento delicado y de los 12 años de emisión ininterrumpida de Brújula, el programa televisivo que la mantiene fuera de casa durante cuatro días de la semana.
- ¿Vives de Brújula?
- Vivo por Brújula. Es mi pasión. Estuve durante muchos años buscando para qué Dios me trajo a este mundo. Después de siete años de carrera, de estar en diferentes medios de comunicación, decidí tener un proyecto propio. Buscar el norte no es muy fácil, muchas veces me he perdido, pero el camino que encontré me da la satisfacción enorme. No voy a mentir que he tenido la bendición de Dios de que Brújula tiene muchos auspiciadores que confían en este programa que nació desde que yo dormía en un pequeño departamentito con mi hijo que en esta época tenía 5 años y lo dejaba con la niñera. Empecé tocando puertas, lo hice con mucho sacrificio, quedé huérfana a mis 10 años, la vida me enseñó que cuando uno se queda sin su pilar fundamental, mi gran ídolo y ángel que es mi papá, tiene que ser más fuerte. Mi papá me llamaba mi Evita Perón porque decía que yo nací para soñar en grande porque así los sueños se hacen realidad. Un día decidí irme al lago Titicaca y navegando en sus aguas me puse a pensar en el nombre y opté por el instrumento que es el que nos guía: la brújula.
- ¿Qué fue lo que ocurrió para que usted esté viviendo este momento que lo califica como un torbellino?
- Todo pasó cuando me invitaron a una entrevista al vivo que me hicieron para el programa de PAT Del cielo al infierno, para hablar sobre turismo. El contacto se hizo en el parque El Arenal.
Hubo factores que los voy a explicar. En televisión, cuando se hacen unidades móviles, hay que cuidar las barreras de la comunicación, hay personas que tienen la capacidad de hablar sin que nada los moleste, yo no, me acostumbré a grabar en la calidez de mi casa, donde las barreras no me afectan mucho. Esa tarde, cuando llegué al parque asenté mi cartera en un banquito, vino una persona que consume clefa y se la llevó, tuve que correr para quitársela, me quedé nerviosa. Después pusieron un retorno (monitor) a los pies míos, que se escuchaba a todo volumen y hacía eco. Eso hacía que cuando me hacían una pregunta yo responda con una voz fuerte.
Son 12 años de mostrar a Bolivia en Brújula, sé que la Unesco le da títulos patrimoniales a los que es innegablemente se lo merecen como es el Carnaval de Oruro, pero también sé que suelen hacer inspecciones para el cuidado que les dan a estos lugares importantes para la humanidad. Por eso yo dije que nuestro Carnaval de Oruro es hermoso, pero que no tenemos suficientes condiciones para recibir a los turistas ni muchas políticas de Estado que generen una cadena productiva. También dije que no tienen letrinas para que los turistas hagan sus necesidades y que eso hace que después del Carnaval las personas se encuentren con una ciudad fétida. Es verdad que pudo sonar fuerte eso, pero lo que yo quería era comentar sobre una realidad para que sea mejorada. Recuerdo que en Colombia hay un eslogan que dice: el riesgo es que te quieras quedar. Eso se debe aplicar en Bolivia y para ello tienen que haber condiciones que se construyan entre todos. Les aseguro que lo que dije no tenía ninguna mala intención porque mi corazón solo está para dar amor. Amo Oruro.
- ¿Ya ha pedido disculpas antes?
- He pedido mis disculpas públicas en una carta al digno pueblo de Oruro. Dios dice que tienes que perdonar y ese mensaje ‘70 veces siete’ puedo aplicarlo a pedir perdón. Pido perdón. Si herí el sentimiento de alguien, Dios le ha puesto paz en su corazón, porque yo amo a Oruro. Que se pongan la mano al corazón, ¿quién en esta vida no tiene un desacierto involuntario? A aquellas personas que todavía no lograron disculparme, que piensen que tengo dos hijos que están sufriendo; para que no sufran tengo que llorar a escondidas y hoy les digo, Oruro, discúlpenme, discúlpenme.
- ¿Usted se ha comunicado con el gobernador y la alcaldesa de Oruro?
- A mí me mandaron una carta de la Gobernación para que envíe mis disculpas a la Asamblea Legislativa. El 9 de julio me llegó la carta a las 23:00. El 10, a las 8:00 envié mi carta, pero luego me enteré que el día 8 me declararon persona no grata. Con la señora alcaldesa hubiese deseado que hubiéramos podido comunicarnos para que mutuamente como seres humanos podamos fortalecer el amor en base a la tolerancia.
- ¿Se sigue difundiendo su programa en Bolivia TV?
- Eso se lo dejo a la gerencia del canal. Quiero aclarar que el día que visité el Ministerio de Culturas a pedir disculpas, que fue creo el 20 de julio, me hicieron firmar el contrato. Eso fue a las 20:00 cuando me acorralaron los tres asesores jurídicos del canal y en el capó de un auto me hicieron firmar en plena oscuridad. Firmé el primer tenor y cuando lo vi les dije: ¿Por qué hasta el 31 de julio, siendo que es hasta el 31 de diciembre?, me dijeron que no me preocupe, que se podrá hacer una adenda. El programa no se difunde desde hace tres semanas; cuando llamaba a reclamar me decían que en ese horario se estaba difundiendo actividades políticas en directo.
- ¿Este problema causó efecto en sus auspiciadores?
- Solo en uno. La telefónica Tigo me envió una carta escueta en la que no me dicen el porqué de su decisión. Yo les pregunté si están recibiendo presiones, y me dijeron que no me pueden responder eso. Tengo la seguridad que cuando uno hace las cosas con amor todo sale a la luz y creo firmemente que esto se va a aclarar y que después de toda tormenta viene una calma. En mi vida y en Brújula todavía brilla el sol.
El Deber
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