Exportación de súper alimentos se van en picada

Publicado, miércoles, 1 marzo, 2017 - 08:45
Ref. Fotografia: Los exportadores de chía han experimentado una baja en los precios, debido a la sobreoferta en el mercado internacional.

Ref. Fotografia: Los exportadores de chía han experimentado una baja en los precios, debido a la sobreoferta en el mercado internacional.

A principio de esta década se vivió un boom en la demanda internacional de alimentos saludables, tales como la chía, sésamo, quinua, entre otros, que hicieron incrementar sus precios en favor de los productores y empresas exportadores. Sin embargo, por una creciente sobreoferta internacional los denominados superalimentos en Bolivia han visto disminuir el valor de sus exportaciones considerablemente.

Bajos precios desmotivó a sembrar. La chía se convirtió en el prometedor “grano de oro” para los productores a principio de esta década, debido al incremento en su precio internacional por lo que el área de siembra creció exponencialmente y las exportaciones llegaron a su pico máximo con casi $us 51 millones el año 2013. Empero, en no más de cuatro años este cultivo ha visto un decrecimiento tanto en su superficie de cultivos como en sus ventas externas que cayeron a  casi $us 26 millones el 2016.

De acuerdo a los datos del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), las exportaciones de chía comenzaron en 2012 con solamente $us 6 millones y cerca de 1.500 toneladas vendidas, por lo que las buenas utilidades que dejaba la venta de este producto por tener un precio alto motivó a los productores a exportar más el 2013, alcanzando la importante cifra de $us 51 millones por la venta de 10.000 toneladas. Pero la oferta y demanda de la chía se fue equilibrando en los próximos años restando ingresos para el país. Es así que en 2016 solo se llegó a exportar 15.000 toneladas por un valor de $us 26,7 millones.

“Las ventas externas de los productos agrícolas tienden a tener puntos de inflexión producto de la coyuntura externa que afecta a los precios de estos productos. En el caso de la chía (y del sésamo), al país no solo le afecta el comportamiento de las cotizaciones de estos productos, sino también que a la cadena productiva le falta competitividad frente a otros países productores que acompañan con políticas públicas a su producción y al uso de la biotecnología”, explicó Jimena León, jefe de la unidad de estadísticas del IBCE.

Área de siembra de la chía disminuyó drásticamente. No se tiene datos oficiales de la superficie de chía en 2012 y 2013 pero se maneja un aproximado entre 20.000 a 30.000 hectáreas, ya para 2014 según datos de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), se alcanzó una superficie de 55.000 hectáreas siendo el área más grande a la fecha, para el 2015 el área de siembra se vino en picada con 13.000 hectáreas y en 2016 se recuperó levemente con 17.000 hectáreas pero los precios siguieron bajos.

Eduardo Mardesich, gerente general de Natural Crops, empresa que se dedica a la siembra, producción y comercialización de la chía, afirmó que hace unos años el kilogramo del producto se comercializaba en $us 10 pero ahora apenas llega a los $us 2, debido a la sobreoferta que existió en el país y en los vecinos como Argentina y Paraguay.

“La sobreoferta hizo que los precios cayeran desde $us 10.000 la tonelada a precios de hasta $us 1.300 la tonelada durante el año pasado. Hoy, la chía ha tenido un leve ascenso hasta $us 1.900 la tonelada. Por esta situación sumada a las terribles condiciones climatológicas de las últimas campañas, muchas empresas han cerrado y han decidido dejar de sembrar chía. Tampoco ayuda que el mercado interno es muy pequeño y no existe en el boliviano la educación de consumir superalimentos”, explicó Mardesich.

El gerente de Natural Crops agregó que el sector no cuenta con políticas estatales de fomento a la producción, tales como provisión de semillas o reducción de aranceles a productos que se utilizan para la agroindustria.

Área de siembra disminuye. En cuanto al sésamo haciendo un balance, las ventas externas registraron un importante récord el año 2009 cuando se vendió más de 13.000 toneladas por un valor cercano a los $us 17 millones, sin embargo, después de esta anotación las ventas fueron mermando llegando al 2016 solo a la mitad de aquel buen año, con solo $us 9 millones y 6.000 toneladas, así lo señaló Jimena León.

En tanto, según datos de la Cámara Boliviana de Exportadores de Sésamo (Cabexse), el principal mercado es Japón con un 60% de las exportaciones bolivianas, le siguen los Países Bajos (Holanda) con un 11%, Corea del Sur con un 6%, Alemania y Perú tienen 4%. Asimismo, Cabexse indica que el departamento de Santa Cruz concentra la mayor producción de sésamo del país, principalmente en la zona este con al menos 14 poblaciones, mientras que Tarija, Beni y Chuquisaca tienen una pequeña participación.

De acuerdo a Cabexse, hasta ahora el mayor área de siembra de sésamo se registró en la campaña 2005-2006 con 45.000 hectáreas para caer a 12.821 en la campaña 2007-2008. Ya entrando en esta década se manejó un promedio de 25.000 hectáreas pero los últimos cuatro años (2012-2016) se obtuvo un mínimo de 15.000 y un máximo de 21.602 respectivamente, con una producción que no sobrepasó las 10.000 toneladas.

Gualberto Aldana, gerente general de Cabexse, afirmó que los precios bajos han desmotivado a los productores para sembrar en la campaña pasada. Pero, indicó que a pesar del desincentivo en la campaña de verano 2016-2017 se tiene previsto unas 20.000 hectáreas. “Para desarrollar el sector ante un panorama adverso se aconseja la mecanización del cultivo especialmente en la fase de corte, impulsar estrategias de manejo orgánico de finca, manejo integrado de enfermedades e insectos plagas y transferencia de tecnología al productor pequeño”, dijo Aldana.

Se diluye el sueño de la quinua boliviana. Siguiendo con los datos del IBCE, después que se declare el año internacional de la quinua en 2013, sus exportaciones experimentaron su pico máximo el 2014 con $us 197 millones por la venta de casi 30.000 toneladas del cereal, para posteriormente en 2015 caer a $us 108 millones y en 2016 seguir en picada a $us 81 millones. Si observamos la línea de los precios internacionales de la quinua se puede constatar que el mejor año (2014) se comercializó la tonelada en $us 6.602, bajando a $us 4.248 y $us 2.742 en los dos últimos años (2015-2016).

De igual forma el IBCE explica que la caída del precio de exportación de la quinua, fue producto de una mayor oferta en el mercado internacional, llevando a mermar los ingresos a pesar de que se registró un incremento del volumen exportado en 2016 a comparación de 2015, más de 29.000 toneladas la pasada gestión. El principal mercado de la quinua boliviana es Estados Unidos con un 55% del total, le sigue Francia con 10% y Países Bajos con 8%.

Por último y para empañar aún más el escenario de la quinua boliviana que tiene que competir con la quinua peruana, recientemente un equipo internacional de científicos anunció que gracias a la biotecnología se descifró el genoma de la quinua, por lo que a partir de ello cualquier país podrá producirla. “En lo comercial se debe lograr una denominación de origen para diferenciar la quinua real orgánica boliviana como un producto único en el mundo, dadas sus características intrínsecas. En lo productivo, hay que introducir riego, reducir su ciclo de producción, hacer siembra directa y rotación de cultivos a fin de bajar costos y aumentar su productividad. La misma biotecnología que descifró el genoma de la quinua, podría ayudar a ello”, escribió al respecto Gary Rodríguez, gerente general del IBCE.

Ante avance científico
Bolivia apostará a la quinua orgánica

Sector. Después de conocer que un grupo de científicos descifró el genoma de la quinua, productores y exportadores en Bolivia indican que la producción del país no es comparable por su característica orgánica y su alto valor nutritivo. “Si están hablando del genoma, están hablando de algo genéticamente modificado y esto va en contra de toda la filosofía orgánica de la cual el mercado boliviano es bien reconocido; por lo cual el producto que sale de nuestras tierras siempre va a ser más reconocido”, afirmó el presidente de la Cámara Boliviana de Exportadores de Quinua y Productos Orgánicos (Cabolqui), Juan Pablo Seleme, en el diario Los Tiempos.

Para el presidente de la Asociación Nacional de Productores de Quinua (Anapqui), Benjamín Martínez, el mayor rendimiento no significa que sea igual a la quinua real y natural que se tiene en Bolivia.
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