El ajayu y la armonía de la vida del mundo andino

El ajayu y la armonía de la vida del mundo andino

El ajayu y la armonía de la vida del mundo andino

El ajayu es comprendido en el mundo andino como la fuerza que contiene a los sentimientos y la razón, también es entendido como el centro de un ser que siente y piensa; es la energía cósmica que genera y otorga el movimiento de la vida.

La consolidación de esa energía proveniente del ser humano o jaqi-warmi (hombre-mujer) depende fundamentalmente de la armonía que se logra con el universo, respetando a los demás seres y la vida que nos rodea.

El ajayu también puede compararse con el aura o chakra, términos usuales en la cosmovisión y los rituales asiáticos, que son concebidos como las ‘ondas’ vibratorias que fluyen en todo el universo. Cada ser y cada elemento del cosmos percibe estas vibraciones que existen en el universo, este hecho necesariamente recarga y alimenta al ajayu; la percepción es recíproca, tanto de las vibraciones positivas como de las negativas.

El amauta (sabio aymara) Manuel Alvarado sostiene que los seres que no logran obtener el equilibrio en armonía y que no respetan la vida ni a los demás, “poco a poco van perdiendo la energía vital, es decir su propio ajayu”.

En su obra Cómo superar el miedo con el ajayu, el investigador originario diferencia dos clases de energías en el ser humano: el menor o jisk’a ajayu, que lo describe como la energía que algunas personas pierden en la vida, ante el desequilibrio de sus energías positivas y negativas, y el mayor o jach’a ajayu, que es la energía vital de un ser, ésta se pierde sólo con la muerte, pero el autor menciona que la energía es trascendente y permanece en otra dimensión.

En las ciudades se estudia la psicología humana en centros de formación superior, a los que acceden sólo los interesados en la especialidad. Las demás personas que necesitan ayuda acuden usualmente a los servicios de orientación psicológica y en casos extremos al psiquiatra. Pero desde el punto de vista del mundo andino, aún se mantienen importantes tradiciones para la formación del jaqi o del individuo que debe encontrar el equilibrio de su ajayu.

El amauta considera que “para realizarte como persona en plenitud debes encontrarte contigo mismo, dialogar contigo mismo, esencialmente para encontrar el equilibrio entre la razón y los sentimientos que es el principal aspecto para vivir en armonía”. La ‘psicología andina’ transmite como conocimiento básico la aplicación de los pilares de la convivencia en armonía. El primero se refiere en aymara Jaqiñax yatiñaw, es decir ‘debes aprender a ser persona’ y añathuyasktaw, amuyasit ukaw jaqixata, que significa ‘cuando te encuentres contigo mismo, piensa en ser mejor persona’.

Otro de los pilares es reflejado en aymara con la frase ‘wal kulirayitata ukax jaqiptchit jan jaqiptchita kunachini’, que en su traducción dice ‘si tus acciones son para enojar a los demás, se duda de que puedas llegar a ser persona’. También sobresale el pensamiento ‘ayllumpi aynimpix mayakiw’, que significa ‘la comunidad o el trabajo en comunidad es uno solo’. Todas las personas tienen una energía vital única —dice Alvarado—, algunas personas especiales demuestran tener más energía que otras, con percepciones sensitivas muy desarrolladas con la capacidad de sanar.
Edwin Conde Villarreal

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