Bolivia: La Iglesia dominó en la chiquitania

La Iglesia dominó en la chiquitania

La Iglesia dominó en la chiquitania

San Miguel de Velasco, 05 de oct. (Cambio).-  La Iglesia Católica, a través de sus misiones  jesuitas y después franciscanas, ejerció dominio ideológico, político y económico sobre los pueblos indígenas y la población chiquitana en general, afirma el alcalde de San Miguel de Velasco, Pedro Damián Dorado.

Ante la falta de presencia del Estado en esa región, dice que fue la Iglesia Católica la que se apropió del poder y ejerció control y dominio sobre la población.

La autoridad migueleña afirma a Cambio que desde que la misión jesuita fue fundada en 1721 por Francisco Hervas y Felipe Suárez en San Miguel de Velasco, “los padres tenían una misión de crear la ciudad de Dios en la tierra”.

Con esa idea dice que los jesuitas implantaron un sistema político ideológico destinado a reducir a los indígenas que habitaban la chiquitania, nombre peyorativo derivado de las casas pequeñas que construían los aborígenes para no ser atacados por los animales del lugar.

“Los jesuitas vinieron a implantar un sistema político y religioso. Obviamente han extraído y enajenado los valores de la gente del lugar e impusieron su modelo, su religión. Eran tan estrategas que construyeron iglesias imponentes de tipo barroco, para decirles a los aborígenes que ésa era la casa de Dios o la puerta del Cielo, y si no la adoraban  se iban al infierno”, relata.

De ese modo, los religiosos les quitaron su lengua nativa a los aborígenes y luego los sometieron a trabajos forzosos, pues de los cinco días laborales de la semana, tres eran destinados al bienestar individual y dos al colectivo, así la Iglesia se garantizaba mano de obra gratis.

Con la República llega la expulsión de los jesuitas de las tierras chiquitanas e ingresan en su lugar los ‘mamelucos’ portugueses y comerciantes cruceños. Estos grupos de poder cazaban a los indígenas como si fueran animales para llevarlos a trabajar a las minas y a la explotación de la goma. Ellos se apropiaron de las tierras de los originarios y colocaron mojones donde les daba la gana, como símbolo de invasión y de propiedad de facto.

Dorado recuerda que en los años 50, en San Miguel reaparece la evangelización, esta vez de la mano de los franciscanos, quienes trabajan por evitar “que los cristianos se desvíen al camino del mal”.

“La Iglesia prácticamente ha jugado y tomado control por encima del Estado porque éste estaba ausente por cientos de años y quien gobernaba era la Iglesia” apunta.

En la actualidad la Iglesia sigue desempeñando un rol de control ideológico, tal es así que el 99,9 por ciento de la chiquitania se identifica como católico.

“Hago mantenimiento gratis”

El sacristán de la Catedral de San Miguel Arcángel, Juan de Dios Pitigán, confiesa a este medio que “hace cuatro años trabajo voluntariamente, mi promesa es hacer mantenimiento”.

Él relata que su padre, José Esteban Pitigán, ex restaurador de la capilla –seguro de que iba a dejar la vida terrenal pronto–, le dijo: “Papito, haz el mantenimiento, como yo, para que mis hijos vivan sanos y trabajemos tranquilos”.

José Zacarías Putaré, cacique general de San Miguel de Velasco, señala que el desafío es seguir con las costumbres jesuíticas.

Sin embargo, afirma que “antes éramos sumergidos y manejados por la gente que tenía plata, ahora con el cambio que se va dando con nuestro Presidente (Evo Morales) tenemos el mando”.

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