Un asesinato develó trama de corrupción en la estatal YPFB


Un asesinato develó trama de corrupción en la estatal YPFB

Un asesinato develó trama de corrupción en la estatal YPFB

        El trágico suceso, aquel 27 de enero de 2009, se desarrolló en cuestión de segundos.

A eso de las 10:20, la vagoneta Mitsubishi en la que iban los primos Javier Navía Doria Medina y Gonzalo Aramayo Doria Medina se estacionó a unos metros de la esquina formada por la avenida Tejada Sorzano y calle Monje; los familiares de la que fuera esposa del entonces presidente de YPFB habían guiado a los cuatro ocupantes de una Cherokee negra hasta el domicilio del abogado Gonzalo Aramayo, situado en el segundo piso de un edificio de esa populosa zona.

Los que iban en las dos vagonetas querían cerrar a la brevedad posible la entrega y la recepción de los 450 mil dólares de un presunto soborno para el entonces presidente de YPFB, Santos Ramírez, por haber usado su poder discrecional en la adjudicación de la planta separadora a la sociedad accidental Catler-Uniservice.

Pero, según las investigaciones, otro grupo, que seguía los pasos de los primeros y que había planificado todo hasta el mínimo detalle, estaba en ese sector de la ciudad para realizar un “volteo” (robo).

La Cherokee negra transportaba a los hermanos Jorge y Miguel O’Connor D’Arlach Taborga y a sus dos colaboradores, Fernando Córdova Santiváñez y Mario Cossío McGalem. El grupo que los esperaba para ejecutar el “volteo” estaba liderizado por el prontuariado Rufino Rodríguez, alias

El Rufo

, quien, según lo que declaró el 28 de febrero de 2009, tras ser aprehendido en Cochabamba, había sido convocado a La Paz por Ernesto Córdova Santiváñez, hermano del empleado de los O’Connor D’Arlach, aunque posteriormente se retractó de estas declaraciones.

Navía y Aramayo descendieron de la Mitsubishi con el objetivo de abrir la puerta de calle del edificio y casi simultáneamente también bajaron de la Cherokee Jorge O’Connor D’Arlach, con un maletín con 300 mil dólares y una laptop, y Mario Cossío MacGalem, con otro de 150 mil dólares. Antes de que ingresaran al domicilio de Aramayo, fueron interceptados por Rufino y un cómplice, que los habían seguido desde el banco en una moto, y por Ariel y Yerko, que salieron como fantasmas de un Toyota Caldina verde, estacionado a unos metros del lugar.

Según las investigaciones policiales, los delincuentes inmovilizaron a Aramayo al aprisionarlo con la puerta del domicilio, en tanto que Rufino exigía a gritos que O’Connor soltara el maletín, pero el ejecutivo se resistía a cumplir la intimidante orden, por lo cual el cabecilla de la banda dice que “disparó directamente al cuerpo y él se cayó al suelo soltando el dinero”; Cossío, al presenciar el hecho de sangre, tiró el segundo maletín al piso y escapó, despavorido, por la vecina calle Monje; se tropezó, rodó algunos metros, pero después se levantó, para alejarse rápidamente de la escena del crimen.

Ya con los dos maletines en su poder, los delincuentes también huyeron del lugar: Rufino se fue en la Toyota Caldina y su cómplice en la moto Honda.

Atónitos, los que fueron testigos del homicidio tuvieron que reaccionar rápidamente, porque Jorge O’Connor D’Arlach, pese al disparo recibido en el cuello, según certificaría después un informe forense, seguía con vida; su hermano Miguel y Fernando Córdova lo trasladaron en la Cherokee al cercano Hospital Arco Iris, situado a unas cuatro cuadras del domicilio de Aramayo, pero el esfuerzo no fue suficiente, debido al daño interno que había causado ya el proyectil del revólver calibre 38 de Rufino Rodríguez. Jorge O’Connor murió en ese hospital.

Se vinculó el homicidio de Jorge O’Connor D’Arlach con una coima para Santos Ramírez.

Texto basado en Santos Ramírez. Corrupción en tiempos de cambio, de Marco Zelaya y Daniela Espinoza.

Corrupción y “volteo”

  • Coima El 27 de enero de 2009 Jorge O’Connor D’Arlach murió de un disparo cuando intentaba entregar una presunta coima para el entonces presidente de YPFB, Santos Ramírez.
  • MontoAquel día un grupo de delincuentes se llevó 450 mil dólares tras el “volteo” a los hermanos O’Connor D’Arlach y a los familiares de la esposa del ahora condenado a 12 años Santos Ramírez.
    Pagina Siete
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